Los empleados pierden hasta dos horas a la semana en solucionar problemas informáticos
Los empleados dedican entre media hora y dos horas a la semana en solucionar problemas informáticos, datos que ha recogido la consultora catalana BCN Binary en un reciente estudio.
En principio, estas cifras no parecen preocupar a los responsables de las empresas, pues existe la creencia general de que "estos pequeños contratiempos" diarios no causan mayores problemas.
Sin embargo, es cierto que el trabajador que se enfrenta ante una dificultad informática abandona por un tiempo aquello que está haciendo. Una distracción que, a nivel anual, suma 100 horas dedicadas a arreglar los problemas diarios con los sistemas informáticos.
El informe destaca que "esta inversión de tiempo, a la larga, se transforma en una merma de productividad, lo que se traduce, finalmente, en una pérdida importante de dinero para la empresa".
El principal motivo en el que se apoyan algunos directivos para no querer invertir en nuevos equipos informáticos, ni contar con un mantenimiento informático que tenga los equipos al día es el coste que esto supone, pese a que la informática se ha convertido en el punto fuerte de los negocios en el siglo XXI.

No obstante, si bien esta inversión tecnológica puede parecer a priori una apuesta innecesaria, "en un corto plazo de tiempo, mostrará su rentabilidad y evitará males mayores como la falta de motivación de los empleados debida a la sensación de que no pueden realizar su trabajo de un modo correcto", señala el estudio.
De hecho, un 33,7% de los empleados opina que las averías de hardware son uno de los mayores motivos de estrés en el trabajo. Y esa falta de motivación desemboca en una caída de la productividad.
Por ello, es primordial contar con equipos renovados, programas actualizados y un servicio de mantenimiento informático que ofrezca un correcto funcionamiento durante todo el año.
Una de las principales ventajas de contar con un servicio de mantenimiento informático es el inmediato ahorro en costes, debido a la automatización de las funciones de continuidad empresarial, seguido del hecho de poder evitar pérdidas de información y de actividad a raíz de la parada de un servicio.









